Ir al contenido principal

Las figuras retóricas



Introducción

Figuras retóricas, palabra o grupo de palabras utilizadas para dar énfasis a una idea o sentimiento. El énfasis deriva de la desviación consciente del hablante o creador con respecto al sentido literal de una palabra o al orden habitual de esa palabra o grupo de palabras en el discurso. Las nuevas investigaciones retóricas y lingüísticas han analizado y revisado la clasificación de las figuras según la retórica tradicional. Es el caso, entre otros, de Roland Barthes, Jean Cohen, Tzvetan Todorov, Gérard Genette y el Grupo. Sin poner en discusión el mayor o menor rigor de las diferentes clasificaciones propuestas, para simplificar su estudio puede hablarse de figuras de significación o tropos (antitesis y oxímoron, antonomasia, comparación o símil, concepto, eufemismo, hipérbole y lítotes, ironía, metáfora, metonimia y sinécdoque, paradoja, personificación, sinestesia); figuras de dicción, que afectan a la composición de la palabra (calambur, metátesis, paragoge, paronomasia); figuras de repetición (anáfora, apóstrofe, clímax y anticlímax, exclamación, interrogación, onomatopeya); figuras de construcción, que afectan a la estructura sintáctica (anacoluto, asíndeton y polisíndeton, hipérbaton, pleonasmo, quiasmo, zeugma). Es importante tener en cuenta que, como en toda clasificación, no siempre son rígidos los límites entre unas y otras figuras. Por otra parte, la nueva retórica tiende cada vez más a buscar denominadores comunes en lugar de insistir en la aridez del mero catálogo.



Definiciones y aclaraciones terminológicas

Los elementos retóricos de un texto literario son tan difíciles de clasificar como las propias obras de los autores. El estudio de la literatura ha analizado desde siempre estos elementos que sorprenden y encierran una célula de expresión propia dentro del texto, por así decirlo. Las denominaciones han sido tan variadas como las distintas clasificaciones: figuras o recursos, literarias o retóricas, etc... Además, la extensión del habla hispana fragmenta aún más cualquier terminología técnica.
Influidos por la catalogación española actual, que apuesta por el término "figura retórica" con mayor asiduidad, adoptamos este título advirtiendo la validez de otros títulos como "recurso literario", etc. Así mismo, dividimos las figuras retóricas en dos grandes grupos: figuras de pensamiento y figuras de lenguaje, no sin polémica y reservas.

Definiciones de la Figura retórica
La
más frecuente acepción, heredada desde la Antigüedad y claramente definida por Quintiliano, es la de describir la "figura" como una modificación consciente del lenguaje. A partir del lenguaje común, se introducen variantes, se manipula la lengua de manera premeditada e innovadora por parte del autor.
Otros estudios apuntan que no sólo se trata en ocasiones de una desviación sino de una ruptura o alteración del orden lógico. Este aparente caos es premeditado y sorprende, efectivamente, al lector.
Pero si por algo ha sido discutida esta definición aparentemente redonda es por la división de un lenguaje común ajeno de "figuras" y uno literario provisto de ellas. Es decir, el lenguaje habitual de los hablantes está plagado de figuras literarias (exageraciones, metáforas...). De este modo, las figuras literarias no se reducen al texto formalmente literario y la definición clásica se queda, para muchos, corta.
El dilema es, por tanto, establecer un "grado cero" del lenguaje desprovisto de figuras que, para algunos estudiosos, es imposible en el habla real.


Problemas de clasificación
La división de figuras de pensamiento y de lenguaje es bastante moderna. Así mismo, casi unánimemente se dividen los "tropos" de las "figuras retóricas".

Por su vigencia y por convencernos ampliamente, acogemos la división entre figuras de pensamiento, que afectan al significado de las palabras, y las del lenguaje, que afectan a la forma de las palabras. Sin embargo, no todos están de acuerdo con esta división. La división de Quintiliano se compone de cuatro grupos: las de añadidura (adiectio), las de omisión (detractio), de cambio de orden (transmutatio) y la de sustitución (inmutatio). Esta división ha sido y es, tradicionalmente, la más empleada y considerada como más práctica. La división de las figuras por su función (posición, repetición, cantidad y apelación) es también moderna.
Cualquier división es inevitablemente discutible ya que muchas figuras son en sí mismas, ambivalentes (el calambur es una figura de pensamiento, de lenguaje y fónica, por ejemplo). SIn embargo, la división en figuras de pensamiento y del lenguaje son rigurosamente precisas porque aluden a la naturaleza de la figura y dónde radica su capacidad de "sorprender".




Ejemplo de Figuras Literarias o Retóricas
*Juego de palabras- Una palabra se repite con distinta significación.
*Calambur
*Silonimia- Empleo de diferentes palabras para aclarar y reafirmar una idea. No se dice la diferencia de significados.
Ej. "Un regalo magnifico, maravilloso, etc..."
*Paradiástole- Pone las diferencias de significado entre dos palabras sinónimas.
Ej. "El amor es infinito,
si se funda en ser honesto;
y aquél que se acaba presto,
no es amor sino apetito"


En conclusión, la magia de la literatura y sus recursos se resisten a una definición definitiva. Sin embargo, se debe partir de la primera definición con la siguiente, a nuestro entender, variación: "La figura literaria es una modificación del lenguaje sintácticamente necesario para sorprender al lector y enriquecer el propio texto"(Revista VersOados).

Las figuras retóricas o figuras literarias recogen todos aquellos procedimientos lingüísticos que han sido y son utilizados para causar extrañeza, conmover al auditorio o provocar en él la reacción esperada por el emisor del mensaje. La estilística estudia estas figuras, y el estilo literario de las distintas épocas nos informa de cuáles han sido los procedimientos preferidos por cada escuela de conformidad con su particular gusto estético.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Poemas Selectos para creaciòn de Video

Poemas de: Gustavo A. Bécquer Perdón Asomaba a sus ojos una lágrima y... mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y enjugó un llanto, y la frase en mi labio expiró. Yo voy por un camino, ella por otro; pero al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo aún: ¿Por qué calle aquel día?. Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?. Es cuestión de palabras, y, no obstante, ni tu ni yo jamás, después de lo pasado convendremos en quién la culpa está ¡Lástima que el amor un diccionario no tenga donde hallar cuando el orgullo es simplemente orgullo y cuando es dignidad! Amor eterno Podrá nublarse el sol eternamente; Podrá secarse en un instante el mar; Podrá romperse el eje de la tierra Como un débil cristal. ¡todo sucederá! Podrá la muerte Cubrirme con su fúnebre crespón; Pero jamás en mí podrá apagarse La llama de tu amor. Al brillar un relámpago nacemos... Al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos; tan corto es el vivir. La gloria y el amor tras que corremos sombras de un ...

Vivir contigo!

*Describiriré lo que es... Como dos extraños en un mismo sitio, que son contrarios en cada sentido, uno es partituras y otro es letras ortográficas, uno es música y el otro sin melodía, uno es ceda y el otro es velcro... Así podría seguir y seguir...  Pero contrario de mí, allí estas y yo estoy aquí. Qué seríamos sin nosotros?*

Simplemente Inspiración!

Autor: Luis José Rueda Morales M uchas veces puedo percibir los instantes que el dibujo de tu rostro ocasiona en mí, las sensaciones, las ocasiones, las sombras ocultan lentamente un pálido sentimiento que me arrastra a una fría desesperación. ¿Cómo es posible mirarte y poder vaciar ese ávido sentimiento que me arranca no pocos suspiros y que me permite tenerte siquiera un breve momento cuando mis palabras acarician tu delgado rostro? I lusiones desgarradas por un tajante silencio, y es allí cuando los secos labios de la soledad besan lentamente el oscuro despertar cada mañana, entonces al dibujarte en mi mente no eres una imagen cualquiera, eres tu presencia, eres el verdor primaveral que empañan lentamente de alegres lágrimas. Llenándome de alegría, de ilusión, de saciedad, y de paz. L as maquilladas palabras ocultan por un prolongado instante una frágil mirada que graba tu silueta en mi pecho; ¿Qué sientes, qué miras, qué hablas? ¿Por qué detrás de tu respirar se oculta el pequeño p...